«[El teatro que hace] Pablo Remón pertenece a esa raza poderosa y libérrima donde cinco o seis actores se transforman en una veintena de personajes, y los ríos de muchas aguas, calmas y tumultuosas, aguas del pasado y del futuro, fluyen y se entremezclan con maravillosa naturalidad». Marcos Ordóñez, El País