“Este libro es como mi abuela pensaba que era yo: bueno y honrado, pero con la sospecha de algo más. A medida que cumplimos años nuestros recuerdos se deforman y se completan con nuevos recuerdos, cambiamos nuestro pasado como quien cambia una coma de sitio. Son manchas, pero parece el mundo. Este libro no se lee, se entierra en el pecho. Y si tiene malicia, yo no se la recuerdo.”
[del epílogo de Jorge de Cascante]