«Combina magistralmente una impresionante erudición, un estilo claro, implicación personal y autoexigencia de rigor» (Roger-Pol Droit, Le Monde).«Llena con justicia los silencios y carencias de la era pos-Weinstein» (Cécile Daumas, Libération). «Un ensayo ambicioso que es también un manifiesto político» (Mathieu Dejean, Les Inrockuptibles).