«La ficción —cierta ficción— tal vez sea la forma más poderosa de ejercitar el pensamiento, de acelerar la realidad lenta del cotidiano. Escrita o leída, la ficción se adentra en nosotros, abre nuevos canales para el yo. Nos desajusta con relación a lo que éramos. Y no importa si somos nosotros los que escribimos o leemos»