«El relato de una formación repleta de obstáculos... Como un personaje de Dickens, Claudia pasa de una desventura a otra, manteniendo siempre la curiosidad hacia el mundo y la capacidad de alimentar afectos profundos» (Rai Cultura).«En parte novela, en parte memorias... Fascina por su carácter híbrido y por su estilo sutil» (Vito de Biasi, Esquire).«A medio camino entre Natalia Ginzburg y Joan Didion, La extranjera de Claudia Durastanti es su Léxico familiar, en el que las palabras clave son: migración, desarraigo, disfunción, exceso, pero también color, ternura, identidad y determinación» (Francesco Chianese, L’Indiependente).